Américo Lugo en su libro Protesta: "Todo es preferible a la intervención extranjera, preferible la tiranía, preferible las revoluciones, preferible la miseria, preferible la muerte. Apresurémonos a erigirle una estatua al último de los caciques"

Un antiséptico común es capaz de curar la malaria en solo 48 horas

malaria

La malaria, también conocida como ‘paludismo’, es una enfermedad causada por parásitos de la familia ‘Plasmodium’ que se transmiten a través de la picadura de mosquitos. Una enfermedad infecciosa de la que, de acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se registraron en todo el planeta 216 millones de casos en 2016, año en el que provocó la muerte de cerca de 445.000 de personas. Unas cifras muy similares a las alcanzadas en 2015 y que han llevado a la propia OMS a concluir que «la lucha contra la malaria se ha estancado». Sin embargo, esta situación podría mejorar, y mucho, en un futuro próximo. Y es que investigadores de la Universidad Radboud en Nimega (Países Bajos) han identificado un compuesto capaz de matar el parásito y evitar su transmisión en solo 48 horas: el azul de metileno, antiséptico generalmente utilizado para teñir ciertas partes del cuerpo antes o durante la cirugía.

Como explica Teun Bousema, director de esta investigación publicada en la revista «The Lancet Infectious Diseases», «el azul de metileno es muy prometedor dado que puede prevenir la expansión de la malaria tras un período breve de tratamiento. Además, nuestros hallazgos también sugieren que el azul de metileno funciona bien en especies que ya presentan resistencia a algunos fármacos específicos».
Límite: 48 horas

Una de las principales causas por las que la malaria es tan letal se explica por la capacidad del parásito de desarrollar resistencia a todas las terapias disponibles. O lo que es lo mismo, a los tratamientos basados en la artemisina, que de por sí no son demasiado eficaces a la hora de frenar la expansión de la infección. Y es que no evitan que el parásito permanezca en la sangre del huésped durante ‘demasiado’ tiempo, lo que posibilita que sea recogido por el siguiente mosquito y lo transmita a su siguiente víctima.

Cuando un mosquito infectado de malaria pica a una persona no solo le extrae su preciada sangre. También le inocula el parásito en el torrente circulatorio. Y lo que hace este parásito es abrirse paso hasta el hígado del huésped, donde madurará y se reproducirá. Así, y al cabo de unos pocos días, el parásito, ahora en gran número, dejará el hígado y se introducirá en los glóbulos rojos, en los que formará células sexuales –o ‘gametocitos’, tanto femeninos como masculinos–. Por tanto, el siguiente mosquito que ‘chupe’ la sangre del huésped se llevará consigo los gametocitos, que fertilizarán en el estómago del insecto y darán paso a la siguiente generación del parásito. Y como esta ‘nueva generación’ se trasladará a las glándulas salivares del mosquito, será inoculada en el próximo ser humano escogido por el insecto para alimentarse. Y el ciclo se repite una y otra vez.

El azul de metileno puede prevenir la expansión de la malaria tras un breve período de tratamiento

El problema es que los antipalúdicos disponibles no son capaces de erradicar los gametocitos del parásito, que pueden permanecer en la sangre del paciente hasta muchas semanas después de haber recibido el tratamiento. Pero, ¿no hay nada que se pueda hacer para evitarlo? Pues según el nuevo estudio, sí: añadir azul de metileno a los tratamientos basados en la artemisina.

El estudio, llevado a cabo en Mali, muestra que la combinación de azul de metileno con los antipalúdicos ya disponibles es capaz de matar al parásito de la malaria en solo 48 horas, lo que además de curar al paciente evita que la infección sea transmitida al siguiente huésped. Todo ello con una curiosa particularidad. Como refiere Teun Bousema, «en nuestro trabajo hemos observado que los parásitos masculinos desaparecen del torrente circulatorio mucho más rápido que los femeninos».
Orina azul

En definitiva, y con independencia de su mayor afinidad por los parásitos masculinos, el azul de metileno podría abrir una nueva era en la lucha contra esta enfermedad que aún a día de hoy causa cada año cerca de medio millón de decesos, sobre todo de niños del África Subsahariana. Todo ello, además, de forma barata y segura. Y es que el azul de metileno es muy bien tolerado y provoca un único efecto adverso. De hecho, este efecto es más ‘estético’ que ‘adverso’: la orina se vuelve azul. De un azul brillante.

Como concluye Teun Bousema, «yo mismo he utilizado el azul de metileno y la orina presenta un color azul brillante. Es algo que tenemos que resolver, pues podría provocar que la gente dejara de tomarlo».