Américo Lugo en su libro Protesta: "Todo es preferible a la intervención extranjera, preferible la tiranía, preferible las revoluciones, preferible la miseria, preferible la muerte. Apresurémonos a erigirle una estatua al último de los caciques"

Macri impone a la calle su polémica reforma de las pensiones con un tijeretazo a las jubilaciones

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Maurico Macri ganó la batalla y logró imponer su «reforma previsional» o, dicho de otro modo, la tijera selectiva a jubilaciones, pensiones y determinados subsidios. Los alrededores del Congreso se convirtieron en un campo de batalla entre agitadores y manifestantes contra la Policía que tuvo que custodiar el Palacio Legislativo las 24 horas que duró la tensión. El malestar en los sindicatos se tradujo en una huelga inmediata aunque el seguimiento del transporte fue parcial. Los grupos violentos pretendían entrar en el Congreso y reventar una sesión que ya había sido aplazada la pasada semana. De madrugada las cacerolas volvieron a sonar en diferentes barrios.

Tras doce horas de debate la votación fue favorable a un Gobierno que llegó con los votos garantizados pese a no tener mayoría en la Cámara. 128 frente a 116 negativos y dos abstenciones pusieron punto final a un enfrentamiento que tenía de telón de fondo la protesta en defensa de los jubilados pero también la embestida contra el Gobierno, servida en bandeja de la calle y jaleada desde el kirchnerismo y los grupos de ultraizquierda de la oposición. Adoquines, tirachinas con canicas, morteros de fabricación casera con cocteles molotov, palos y otros objetos para hacer daño dejaron cerca de un centenar de agentes heridos y más de sesenta detenidos. Los periodistas, una vez más, se convirtieron en objetivo de los violentos.

La polémica reforma o ajuste venía rebotada de la semana anterior tras ser aprobada por el Senado. Disturbios dentro y fuera del hemiciclo con escenas grotescas como la de ex ministros o candidatos presidenciales saltando por los escaños y amagando con quitarle el micrófono al presidente de la Cámara, Emilio Monzó, sumado a la tensión en el exterior forzaron el aplazamiento de la sesión al lunes. Las escenas en el exterior del edificio se repitieron pero con fuerzas de seguirdad desarmadas por orden judiciales (pelotas de goma y botes de humo autorizados) y en el interior, pese a la tensión, volvió la cordura o algo que se le parecía bastante. Asi, a primera hora de la mañana la reforma salió adelante. No hizo falta, como llegó a pensarse, imponerla con un decreto de necesidad y urgencia.

Entre una y otra sesión el Ejecutivo aceptó compensar a los jubilados con un bono, moneda de cambio con la mayoría de los gobernadores peronistas que ratifican de ese modo el voto favorable de sus diputados. Las provincias y sus demandas financieras serán las beneficiadas de un recorte que, según las estimaciones del Gobierno, supondrá un «ahorro» cercano a los cien mil millones de pesos (un peso equivale a algo más de 20 euros).

La reforma incide en los jubilados con un mecanismo nuevo para calcular sus ingresos. A partir de ahora se hará de forma mixto y trimestral basado en la inflación y la subida formal de sueldos. Antes la actualización era semestral y se realizaba de acuerdo al IPC y los ingresos de la Administración. A efectos reales esto supondrá, según sus cálculos, un aumento del 5,7 frete al 14 por ciento que venían percibiendo. En el mismo paquete se aprobó que las indemnizaciones por despido tributen.
Violencia «orquestada»

El presidente Mauricio Macri, con la ley de la «reforma previsional» (jubilaciones y pensiones) bajo el brazo, salió a condenar la violencia desatada en la calle tras su aprobación y la incitación a la misma desde sectores de la oposición. «Fue claramente orquestada», denunció.

Macri, en rueda de prensa desde la Casa Rosada, recordó:«Hay 80 policías hospitalizados... No se puede naturalizar la violencia. Me sorprende no haber escuchado condenas por la agresión a nuestros policías... Son argentinos, trabajan para cuidarnos», insistía. Asimismo, reconoció «hay dirigentes que justifican la violencia» tal y como se apreció en las intervenciones en el Congreso. En esa línea destacó que «Argentina vive en un clima de paz», algo rigurosamente cierto hasta que se puso en discusión la mencionada ley.

El presidente de Argentina, hombre de carácter, fue contundente al advertir lo que todo el país la pasada noche: «Fue premeditado (los disturbios) para evitar que sesionara el Congreso». Molesto pero con firmeza en sus convicciones y decisiones recordó el espíritu democrático de su Gobierno, «la sesión se extendió por 17 horas. La oposición habló 14 y después se votó». El mensaje estaba dirigido para aquellos, en especial lo que queda del kirchnerismo, que suelen gritar en la calle «Macri, basura vos sos la dictadura»

En cuanto a las críticas por el contenido de la reforma observó: «Respeto que haya gente que piense que no son buenas. Lo que les pido es que no duden ni un instante en que las proponemos porque les va a ayudar». Comprensivo con «que manifiesten su descuerdo» pidió a los que agitaron la madrugada pasada las cacerolas en su contra que «dejen abierta una ranura (a la esperanza). No se cierren. Dense una oportunidad. Estas reformas nos van a permitir crecer 20 años. Este es el camino, no creo en otro».

En sus declaraciones, confirmó la publicación de un decreto de compensación para los jubilados (un modo de reconocer que salen tocados) y les garantizó, «esta fórmula (la ley) les defenderá del peor mal, el de la inflación. Les va a garantizar que siempre van a estar un poco mejor que la inflación y encima les van actualizar (sus ingresos) trimestralmente». Los jubilados se quejan (con razón) de que con la nueva «fórmula» en la primera etapa les recortan las pensiones. Dicho esto, también es cierto que a largo plazo, si se cumplen los pronósticos, les da estabilidad y las mejora.

Macri, una vez, defendió su política de transparencia, «no vine a esconder los problemas debajo de la alfombra, vine para resolverlos. Los cambios generan incomodidad pero son necesarios». En alusión a su antecesora, Cristina Fernández y al país devastado que recibió, parodió una de sus expresiones al decir, «yo dije que no sabía hacer magia. Tengo una línea de trabajo y es la que voy a seguir» porque «todo lo que propongo es -aseguró- para abrir una puerta a un futuro mejor».