Américo Lugo en su libro Protesta: "Todo es preferible a la intervención extranjera, preferible la tiranía, preferible las revoluciones, preferible la miseria, preferible la muerte. Apresurémonos a erigirle una estatua al último de los caciques"

El Papa invita a Erdogan a promover la paz en la primera visita de un presidente turco en 59 años

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Durante un largo encuentro de cincuenta minutos, el Papa Francisco ha urgido al presidente turco Recep Tayyip Erdogan a promover la paz en la región, respetar la minoría curda, mantener la acogida de refugiados y mejorar el tratamiento a la minoría cristiana en un país en que la Iglesia carece de libertad y de personalidad jurídica plena.

El Papa ha vuelto a utilizar como símbolo de su mensaje el regalo de un medallón que, según explicó a Erdogan a través de un intérprete delante de los periodistas: «Representa el Ángel de la paz que destroza los demonios de la guerra; es un símbolo de un mundo basado sobre la paz y la justicia».

Francisco le ha regalado también ejemplares de su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año y de la encíclica sobre protección del ambiente «Laudato si».

El presidente turco, que aprovecha la visita al Vaticano e Italia para romper su aislamiento internacional a raíz de la fuerte represión que practica desde el fallido golpe de estado de 2016, ha insistido de antemano en la sintonía con el Papa Francisco respecto a respetar el «status quo» de Jerusalén y favorecer la «solución dos Estados» mediante diálogo directo entre israelíes y palestinos, un camino amenazado el pasado año por la decisión unilateral de Donald Trump de trasladar la embajada norteamericana a Jerusalén.

Pero esa coincidencia de puntos de vista sobre Jerusalén queda muy en la sombra desde el pasado 20 de enero debido a la fuerte ofensiva turca en territorio sirio de Afrin contra milicias curdas respetadas por la comunidad internacional por haber contribuido decisivamente a liberar la zona del Estado Islámico.

Para evitar las protestas callejeras de amigos y defensores de los kurdos, el gobierno italiano había desplegado un impresionante dispositivo de 3.500 policías y carabineros que no dejaban la mínima oportunidad de acercarse a la comitiva de 20 vehículos del presidente turco, al estilo de las de Vladimir Putin.

El comunicado oficial del Vaticano -especialmente genérico por respeto al visitante- califica como siempre de «diálogos cordiales» tanto en el encuentro con el Papa como en la posterior reunión de Erdogan con el secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin y el responsable de Asuntos Exteriores, monseñor Paul Richard Gallagher.

El texto confirma que se ha abordado «la situación en Oriente Medio, con particular referencia al estatuto de Jerusalén, subrayando la necesidad de promover la paz y la estabilidad de la región mediante el diálogo y la negociación, en el respeto de los derechos humanos y de la legalidad internacional».

La visita de Erdogan, quien acudió acompañado de su esposa y un numeroso grupo de ministros incluidos los de Exteriores y Defensa, es la primera de un presidente turco desde hace 59 años, cuando uno de sus predecesores acudió a visitar a Juan XXIII, antiguo representante del Vaticano en Turquía y muy amigo de ese país.

Después de su encuentro con el presidente turco, el Papa recibió precisamente a los obispos caldeos, incluidos los responsables de la atención de los católicos de origen iraquí y sirio tanto en esos países como en la zona curda de Turquía.

El presidente turco completa su jornada manteniendo un almuerzo de trabajo con el presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, y visitando posteriormente al primer ministro Paolo Gentiloni.