Américo Lugo en su libro Protesta: "Todo es preferible a la intervención extranjera, preferible la tiranía, preferible las revoluciones, preferible la miseria, preferible la muerte. Apresurémonos a erigirle una estatua al último de los caciques"

Apostemos a la unidad

villeta

Para lograr el desarrollo, se tiene que construir un gran movimiento unitario nacional. Lo imposible, es que los diferentes sectores políticos y sociales se pongan de acuerdo. No es fácil formalizar una agenda común. Siempre estará de por medio el individualismo y el liderazgo ciego.

En el reflujo político es difícil lograr la unidad. Cada quién tiende a buscar sus metas propias. La ausencia de propósitos colectivos es una pared infranqueable hacia movimientos unitarios. Sólo en el flujo político se puede dar la unidad. Ya lo dijo un teórico de los viejos tempos, la unidad es para la acción.

No puede haber unidad para cruzarse de brazos, o para mantener la indiferencia. Además, la unidad en forma literal es imposible. Siempre habrá discrepancias que van por encima de la línea partidaria. No puede haber total unidad entre patronos y empleados, no se dará tampoco entre marginados y residentes en áreas residenciales.

Lograr que sobreviva el país, es un buen punto para ir a la unidad. Que se rebaje el alto costo de la vida, que se controle la inseguridad, que haya mejoría en la educación, que se multipliquen los servicios médicos, un salario de acuerdo a las necesidades colectivas  e individuales y una masiva campaña de creación de empleos.

Así puede ir esta transformación social que hace falta. Estamos en un país de pies de barro, donde es difícil dar un paso. Los gobiernos nunca han buscado una verdadera concertación, sino áulicos que se plieguen a las campañas demagógicas  de bienestar colectivo. Se puede estar unido y mantener posiciones propias. La unidad nos significa que se le cortará la lengua a nadie, ni que las piernas se amputarán  para estar siempre de rodillas.

El principal partido de oposición habla de la conformación de un frente unitario, y uno se pregunta para qué. La unidad en cualquier estamento tiene que ser sobre bases de dar beneficios a la mayoría, y no para obtener  favores grupales. No se puede dar la concertación donde solo hay zancadillas y oportunismo.

Siendo un país con resquebrajaduras internas, lo ideal es que se llegue a un acuerdo para que se trabaje por el desarrollo nacional. A nadie parece interesarle ese predicamento. Todos trabajan solos. Unicamente les interesa el beneficio inmediato, y a lo demás que se lo lleve quien lo trajo.

Nada ganamos con unidad para ver la ley de partidos. Esa disposición únicamente favorece a los que no respetan la ley y hacen del país lo que les venga en gana. Nos referimos a los partidos políticos, donde se aposenta una parte de la desvergüenza nacional. Juguemos a la unidad, que aunque parezca lejana, es la única tabla de salvación que tenemos en este mar embravecido. ¡Ay!, se me acabó la tinta.