Américo Lugo en su libro Protesta: "Todo es preferible a la intervención extranjera, preferible la tiranía, preferible las revoluciones, preferible la miseria, preferible la muerte. Apresurémonos a erigirle una estatua al último de los caciques"

¿La hora señalada?. ¡Todavía!.

villeta

El Congreso Nacional es el menos independiente de los poderes del Estado. Las líneas no salen de la conciencia de los legisladores, sino del capricho y el deseo de los cabezas de tendencias. Los proyectos de leyes son consensuados por  los dirigentes políticos y en la mayoría de los casos los legisladores solo levantan las manos.

Mandar a las cámaras legislativas un proyecto de  como la reforma de la ley electoral, puede ser una ironía o hasta una burla. Es llevarlo a que se empantane. Si los cabezas de los partidos políticos no encontraron soluciones en privado, no las van a tener a mano los diputados y senadores.

Es una forma graciosa de decir a voz en cuello que no hay acuerdos, y que todo lo referente a que se utilice un padrón abierto o cerrado sigue congelado. A los legisladores va la justificación para llevar el caso a una bajo nivel, para que sigan las negociaciones de aposento.

Lo saben los líderes de los principales partidos, que nada se mueve en el Congreso si ellos no lo autorizan. Enviar un conflictivo proyecto de ley, sin previo consenso, es tirar la pelota en una canasta sin retorno. Todo sigue en el limbo y no hay soluciones a mano.

En el Partido de la Liberación Dominicana no es el Congreso que tiene que buscar solución a la ley de partidos, o al padrón abierto o cerrado. Solo un tu a tu de Leonel Fernández y Danilo Medina puede llevar la solución o la división.  No estamos en un año electoral y se le está dando largas al tema.

Es una buena salida. Precipitarse cuando hay tiempo de sobra para llegar a la meta es un error. Hay que jugar a ver que trae el otro día. Nada siempre es igual. Al discurrir  de las horas uno será más fuete, y el toro más débil. Se impondrá en la lucha el que tenga más músculos.

En el Partido Revolucionario Moderno la posposición de la convención, también es una salida salomónica. No hay condiciones para llevar a cabo el proceso, sin que haya una aceptación universal de las decisiones de los dos cabezas partidarias.

Abinader e Hipólito llegan a acuerdos para no enfrentarse. Dividieron la presidencia y la secretaría general. Los pesos intermedios de ese partido tienen titulares de periódicos, pero no capacidad de movilidad para provocar divisiones.

Pero a futuro su inconformidad, se puede convertir en un grave dolor de cabeza, y lo más sensato por el momento es dejar esa convención para buscar soluciones a largo plazo. Difícil que los cabeza de tendencias doblen el lomo ante la presión, pero al contrario, sin cambiar sus decisiones, podrían dar favores intermedios a los que hoy están en rebeldía.

Todo se pospone y alarga. Es el rejuego de la política de hoy. Se tensan los músculos, pero todos saben que todavía se está lejos de subir al ring, por lo cual no hay razón para adelantarse a pleitos que están, como dice la gente del pueblo, ya casaos.  Habrá la victoria, en todos los partidos, del más fuerte, y el aplastamiento de los débiles. Pero todavía esa meta tiene que ser vista con  catalejos de mucha profundidad, aunque cada paso que se da, acerca más a la torre del triunfo o la desgracia. Hay la misma distancia para la victoria o la división. ¡Ay!, se me acabó la tinta.